Intersección

La manipulación del lenguaje y la pérdida del contenido semántico de las palabras hace que sea difícil comprender el discurso político. Así, cualquier rufián puede invocar un comportamiento “responsable, ético y transparente” y auto definirse como “razonable”. Luis Casado nos explica, con monitos, que en política el “centro” suele ser comercial.

Modesta contribución a la constitución del gobierno de Piñera

Escoger sus ministros no es tarea fácil. En plena guerra, a un ministro que no entendía que no había que molestarle cuando estaba sentado en el “trono”, Churchill le ordenó que le llamase más tarde porque no podía ocuparse de dos cagadas a la vez. Raymond Devos aseguraba “Los ministros no se compran… pero se venden…” Léo Campion, decía: “Es mejor ser cornudo que ministro: dura más tiempo y no estás obligado a asistir a las sesiones”. Ante tanta dificultad, Luis Casado aporta su “modesta contribución”.

Gozar o no gozar, ese es el dilema

El Marqués de Sade había leído a Mandeville. De ahí que los títulos de las obras del primero – Julieta o la prosperidad del vicio, y Justina o el infortunio de la virtud- aparezcan tan en línea con el aforismo que recuerda la obra del segundo: Los vicios privados traen la virtud pública. El capitalismo no nació gracias al ascetismo, la austeridad y la sobriedad de la elite dominante, sino por el contrario, merced a la corrupción y el vicio.

Después de la paliza… ¿Y ahora qué?

En algún momento habrá que terminar con las disquisiciones sobre cómo llegamos a esto, y preguntarse ¿Qué hacer? Ni a Piñera -denunciado por el propio Guillier como un “peligro para Chile”- ni a Chile Vamos le puedes ofrecer colaboración. A quienes practican el pillaje en escala industrial hay que combatirles. Con rigor y con decisión. En los movimientos sociales, en el Parlamento, en cada sitio en el que se constatan la profundas desigualdades que son una lacra para nuestra sociedad. Una reflexión de Arturo A. Muñoz y Luis Casado…

We, the people… – La Historia al revés y al derecho

Nos hemos esforzado en no catequizar en tiempos de elecciones, tan propicios para quienes corren a socorrer la victoria, u ofrecen apoyos con la esperanza de ‘tocar’ una Seremía. Aquí se han expresado partidarios de esto o lo otro, excluyendo -desde luego- cualquier indulgencia para el delincuente financiero llamado Sebastián. Lo nuestro es ofrecer elementos de análisis, para que cada cual -sabiendo donde le aprieta el zapato- tome una decisión consciente. POLITIKA no infantiliza a nadie culpándole de antemano de un resultado cuyos demiurgos han hecho la “cocina” politiquera durante 27 años y más.

El asesinato del humor

La patética transición española muestra lo que resultó de la sombría estafa: una crisis política mayor -Catalunya- que un gobierno rufián intenta resolver echando mano a jueces de dudoso apego a las leyes. Del mismo modo, nuestra propia patética transición ofrece el triste espectáculo de la miseria moral que ilustran algunos candidatos presidenciales. Lo dramático es que en la patria de Cervantes están asesinando el humor. La hora es grave, dice Luis Casado, que lanza un grito de alerta.