Intersección

La manipulación del lenguaje y la pérdida del contenido semántico de las palabras hace que sea difícil comprender el discurso político. Así, cualquier rufián puede invocar un comportamiento «responsable, ético y transparente» y auto definirse como «razonable». Luis Casado nos explica, con monitos, que en política el «centro» suele ser comercial.

Modesta contribución a la constitución del gobierno de Piñera

Escoger sus ministros no es tarea fácil. En plena guerra, a un ministro que no entendía que no había que molestarle cuando estaba sentado en el «trono», Churchill le ordenó que le llamase más tarde porque no podía ocuparse de dos cagadas a la vez. Raymond Devos aseguraba «Los ministros no se compran… pero se venden…» Léo Campion, decía: «Es mejor ser cornudo que ministro: dura más tiempo y no estás obligado a asistir a las sesiones». Ante tanta dificultad, Luis Casado aporta su «modesta contribución».

Gozar o no gozar, ese es el dilema

El Marqués de Sade había leído a Mandeville. De ahí que los títulos de las obras del primero – Julieta o la prosperidad del vicio, y Justina o el infortunio de la virtud- aparezcan tan en línea con el aforismo que recuerda la obra del segundo: Los vicios privados traen la virtud pública. El capitalismo no nació gracias al ascetismo, la austeridad y la sobriedad de la elite dominante, sino por el contrario, merced a la corrupción y el vicio.